miércoles, 26 de mayo de 2010
Analizamos la Primera Semifinal
La verdad que una de las primeras conclusiones que se sacan de la semifinal de ayer es el gran nivel de los participantes de este año, a la espera, aún, de ver la segunda semifinal donde esperan los, a priori favoritos.
En el arranque del 55º Festival de Eurovisión, y en el primero de una nueva década, hemos visto quizás la mejor semifinal desde que estas existen.
También hemos comprobado como la existencia de jurado -por fin- ha eliminado la participación "obligatoria" de los países del este. Uno de los grandes avances, gracias a Dios.
En cuanto a los participantes, y a los que se clasificaron, fue realmente sorpresiva la eliminación de Malta. Por calidad, presentación, puesta en escena, etc... Malta partía realmente como una de las favoritas a llevarse el pase. No fue así. En detrimento de la delegación maltesa se clasificó el guitarrista belga Tom Dice, con una canción más que simple. Pero en fin, es lo que hay.
En lo que a las actuaciones se refiere, destaca la paridad en cuanto a las caciones. Ayer comentaba lo "eurovisivas" que eran algunas. Moldavia, Albania, Serbia, Grecia, Islandia... Los temas de estos países no es que fuesen parecidas entre sí, sino que si uno no estuviese viendo el Festival pero si escuchando las canciones las asociaría, al menos yo, rápidamente con Eurovisión.
Jugó en contra de, por ejemplo, Polonia, la penosa puesta en escena de una canción más que digna. Una representación demasiado folk para un tema que, de no ser por dicha puesta en escena, hubiese pasado a la final sin apuros.
Serbia, por su parte, se ganó el pase a la final. Con una canción pegadiza, en serbocroata, pero pegadiza. Y que, como digo, se ganó el pase a base de bien.
Así como Serbia hizo todo lo que tenía que hacer para pasar a la final, Bosnia tiró de repertorio y sorprendió con una canción que más parecía de los fineses Lordi que de un país balcánico. Aún así la tendremos en la final del sábado.
La otra contendiente balcánica, Macedonia, se quedó con la miel en los labios. Algo que como decimos es obra del jurado. En años anteriores hubiésemos visto a la ex-república yugoslava en la final sin ningún genero de dudas, gracias a los apoyos griegos, serbios, bosnios y albaneses. Esta vez no fue así. Tampoco es que la canción lo mereciese.
Tampoco Finlandia, con una apuesta con demasiado "blanco nuclear" para el segundo tema folk de la noche. También hubiese merecido llegar a la final. Se quedó a las puertas.
Por su parte, Grecia, pasó a la final con un cantante que se asemeja, y no vagamente, a un "Boss" con veinte años menos, en rubio, eso si. Y con una canción que más bien recordaba a alguna canción de Israel en cuanto a estilo se refiere.
La apuesta de Rusia por un tema demasiado melancólico les salió bien. Aunque, como dijo Uribarri: "Es la madre Rusia". A buen entendedor pocas palabras sobran. Veremos que pasa en la final.
Y otra de las sorpresas de la noche fue la clasificación, para mi totalmente inmerecida, de Bielorrusia. Como ya apuntaba ayer en el directo de la Semifinal, la canción más se parecía a una banda sonora de una película de dibujos animados que a un tema para pasar a una final de Eurovisión.
Se ve que las nubes de ceniza no afectaron a la delegación islandesa, porque con una canción "eurovisiva" totalmente se ganó una plaza en la final del sábado. Sin grandes alardes pero con una canción aceptable y del gusto de los eurofans.
Quien era clara favorita a pasar a la final, y así fue, era Portugal, con la señorita Azevedo. Una balada perfecta, sin muchos alardes. Pero con un gusto extraordinario.
Entre otras, la canción eslovaca, no pasó a la final por la poca originalidad que aportó, un tema demasiado anticuado. Pues cuando pretendes entrar por los ojos antes que por los oídos, demuestras que la canción no es demasiado buena. Y en ese aspecto el vestuario tampoco, arbustos móviles.
En cuanto a las anécdotas, y antes de entrar en el plano de la organización, hay que destacar, como dije ayer, en la cantidad de violines que ayer se pusieron en liza. Moldavia, Finlandia, Grecia, entre otros, presumieron de violinista en el escenario. Al moldavo y al griego los veremos junto al de Daniel Diges, que también lleva el suyo. ¿Tendrá que ver que el año pasado Aleksandr Rybak ganase el ESC tocando un violín (con el arco deslavazado) y que el año anterior Dima Bilan hiciera lo mismo? Aparte de "Share the moment" muchos países lo han adaptado a "Share the violin".
Organizativamente, el Festival no ha podido comenzar mejor, realización buena, sin cambios bruscos de plano, con un esmero grandísimo en el grafismo... Y una presentación de cada canción muy innovadora, olografiando una pantalla encima del público y haciéndola volar en mil pedazos para dibujar la bandera de cada país como si de un millón de luciérnagas se tratase.
Por parte de TVE, nada que decir, retransmisión sin ningún tipo de fallo. Con Uribarri en su línea, con sus dos o tres chistes fáciles, pero sin salirse de su buen hacer habitual. Lo que aún no se sabe con seguridad es que pasará con la segunda semifinal. Ayer José Luis la anunciaba sólo por Internet, pero RTVE, en su programación online si decía en la sinopsis de la primera semifinal que la de mañana jueves también sería retransmitida. Habrá que esperar.
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