Bueno, voy a analizaros como han ido las 25 + 1 actuaciones del Festival de este año bajo mi criterio, por orden de aparición:
AZERBAIYÁN: Safura, como todos los representantes, estrenó vestuario. Vestido azul y guante del mismo color. Tacones de vértigo para descender por las escaleras famosas. Quizás impactó más en la semifinal que en la final. Por lo demás la actuación estuvo bien. La balada no dio mas de si que lo que ya habia dado en la semifinal. Quizás la coreografia fue un poco sosa.
ESPAÑA (primera actuación): No sé por qué, pero la escenografía me parece deamasiado rebuscada, y a la canción, aunque buena, le falta algo más de pontencia musical, tarda mucho en estallar y no deja de ser un poco repetitivo el vals. Y el 1, 2, 3; 1, 2, 3; acaba cansando. En cuanto a Dani, soberbio, se mantuvo pese a todo, y bordó la actuación más dificil de toda la noche. Como nota negativa cabe destacar que en la frase final (no romperme el corazón), Dani, quizás por la presión del momento se sale del pentagrama, excusable totalmente, como lo hubiese sido parar de cantar en su momento.
NORUEGA: Que queréis que os diga, el principio me pareció clavado a cierta canción que Michael Jackson le copió a Al Bano. Al igual que la canción española, tardó muchísimo en romper y se mostró, para mi gusto demasiado lenta. Y en cuanto al intérprete... De regular para abajo, decía Uribarri que volvían a ganar, lógico, pero la calidad de su representante (Didrik Solli-Tangen), en cuanto a voz se refiere, dejó bastante que desear, las últimas notas de la canción no las pudo alcanzar de manera cómoda y eso se notó, al menos, a mi modo de ver.
MOLDAVIA: Ya la habíamos visto en la semifinal del martes, y la verdad que a mi su principio me agradó bastante. Posiblemente, el haberla visto en la semi, ya me hizo cogerla con menos ganas. En el principio de la canción cuando Olia (la cantante moldava) entra también le falló la voz. En general, no mantuvo el nivel de la semifinal y me defraudó un poco. No así la voz de su compañero en escena, que, para mi, adquirió mayor importancia que en la semifinal. Saxofonista y violinista en su línea, acaparando más atencion que los propios cantantes.
CHIPRE: De lo poco que acerté en la porra fue el fracaso de Chipre, ya pasó a la final de aquella manera. Calificarlo como balada pop podria ser una buena manera de hacerlo. Sin coreografía, la atención la acaparó su guitarra acustica remendada con cinta americana. Canción que ni mucho menos va a pasar a la historia del eurofestival. Para un concierto de 50-100 personas seria un exito, pero no en Eurovision.
BOSNIA: A mi la canción bosnia, interpretada por Vukasin Brajic (Gonzalo Miró), como si de Bon Jovi se tratase me pareció normalita, un rock duro demasiado trillado. Este tipo de canciones no suelen tener éxito (excepto Turquia este año) porque los solos de guitarra (que suele ser lo mas destacado), bateria... no son en directo (lo prohiben las normas)... Pero dentro de su contexto la actuacion no estuvo mal. Lo que pasa que la cancion no da más de si, ya pasó a la final, y ya es bastante.
BÉLGICA: Sin duda la revelación del Festival. Aunque a mi no me gustaba, por su simple puesta en escena (nula más bien), y porque la canción no deja de ser acústica, y eso tiende a aburrir al público, pero amigos, este año hay jurado... Eso si, lo cortes no quita lo valiente y la calidad musical de Tom Dice es digna de mención, pasaría por un playback perfectamente, pero no, fue directo. También apuntar que uno de los aplausos más sonoros de la noche se los llevó hacia la mitad de su interpretación.
SERBIA: La canción de Milan Stankovic, la verdad que sin ser buena se metió la gente en el bolsillo, la canción es muy pegadiza (ya lo dijimos en la semi). Y los saltos de su intérprete, de lo más llamativo. La puesta en escena del tema serbio no es que fuese la mejor en años, más bien mala, pero el desparpajo de su intérprete pudo con ello.
BIELORRUSIA: La canción ya dije en su momento que no me gustaba, que me parecía una banda sonora de una película de Disney. Y la verdad que para la final no aportó nada nuevo... Las mismas alitas saliendo de los vestidos de ellas... El mismo vestuario... Es posible que no esperasen pasar a la final, porque lo más lógico es innovar el sábado la puesta en escena de la semifinal. Al igual que Bosnia, fue un premio estar el sábado.
IRLANDA: Una canción que hace 15 o 16 años hubiese arrasado, o casi, en el Festival por su pulcritud escénica y su sencillez, hoy no. El Festival ha avanzado, y muchas de las naciones clásicas (en las que incluyo a España, aunque nosotros vamos en línea ascendente) eurovisivas se empeñan en seguir dándole vueltas al concepto de cantante femenina sola en el escenario interpretando una balada. La canción en si no era mala, pero una voz, por muy buena que sea, sola sin más, no tiene mucho que hacer.
GRECIA: Qué decir de Giorgos Alkaios y su OPA! Una sincronización perfecta entre el intérprete y sus cuatro compañeros de escena. Juego de luces muy bueno también a su vez. Quizás el idioma, griego, haya podido penalizar a la canción. Lo único negativo que le puedo poner a la canción helena es su excesiva repetición... Realmente no es más que un estribillo continuo. Como digo, sería lo único que destacar en contra. Por lo demás, valoración más que buena.
REINO UNIDO: Esperaba mucho más de esta canción, realmente. Josh Dubovie, aunque con una puesta en escena bastante original y vistosa, no tiene voz para abordar esta canción en directo. Unos tonos finales demasiado altos, como digo inalcanzables. Y fue notorio que Josh tiene gran experiencia (aunque sólo 19 años) en musicales, porque es realmente a lo que suena la canción. Obviamente, Andrew Lloyd Webber dejó el pabellón altísimo, y este tema no.
GEORGIA: Sopho Nizharadze no debe ser supersticiosa, salió a escena descalza, como Remedios Amaya años atrás (aunque no fue la única, Eva Rivas también salió descalza). Puesta en escena sencilla, en su desarrollo, y una buena balada. Buena mezcla, y una voz muy adecuada para el tema. Este Eurovisión fue el de las baladas, no hay duda. El final no fue apoteósico, pero si muy bueno.
TURQUIA: Junto con Alemania, la gran triunfadora de la noche. Y eso que yo no hubiese dado mucho (como con Alemania) por esta canción. Puede que por lo rebuscado de su puesta en escena, pero pareció funcionarles eso de chica guapa que "se rasga las vestiduras", se quita el casco de Power Ranger y se acaba enamorando del líden del grupo maNga. Aunque seguro que para los amantes de este genero musical fue de su agrado.
ALBANIA: Otra de las canciones que no mejoró nada desde la semifinal fue el "It's all about you" de Juliana Pasha, que aunque pasó sin problemas a la final, el sábado poco, o nada, nuevo pudo ofrecernos. No es que fuese un premio su participación en la final, pero podrían haberse esmerado un poco más en la actuación e intentar agradar un tanto más.
ISLANDIA: Canción eurovisiva, típica, pero que tampoco pudo ofrecer más de lo que realmente es. Balada en calve de dance, que, pese al buen hacer de su intérprete no mejoró tampoco a lo visto en la semifinal, aunque aplausos se llevó. Mismo vestuario, nula coreografía... Aprobado muy justo.
UCRANIA: Puesta en escena solitaria, y un tema que tardó mucho en transformarse. Balada melancólica, demasiado melancólica para mi gusto. Eso si, buena voz, buena presencia, y ganas, muchas ganas de la intérprete ucraniana. Tintes de Nirvana tenía la canción de Alyosha. Gustó entre el público y, pese a su sencillez, fue ganando enteros, y pese a no ser un tema ganador, no dejó a mucha gente indiferente.
FRANCIA: Como si del tema de un Mundial de fútbol o de una competición deportiva intercontinental. Yo, sinceramente no había visto la performance, y sólo había escuchado el tema de Jessy Matador. Pero claro, al ver la interpretación, a la "parterner" del representante francés y al verles bailar una especie de hacka con inspiración centroafricana, dejó muy claro no ir de paseo a Oslo. Gran actuación de Francia, para mi, sin duda ( y junto a los dos primeros) la gran sorpresa.
RUMANÍA: Yo debe ser que no entiendo, porque hay una norma que dice que cualquier canción que se asemeje a otra no puede competir en el Festival (el año pasado Waldo's people, y su Lose Control, se pasó la norma por salvese a la parte), y el "Playing with Fire" rumano y su original piano doble transparente, comienza igual que una conocidísima canción de Bob Dylan (que también cantaba Parchís). Por otro lado canción festivalera y poco más. Ninguno de los intérpretes deja el piano en ningún momento, y todo se resumió en coros y base musical. Canción simple y festivalera. Eso si, hasta el final, cuando Paula Seling mete un falsete de los que hacen época. Quiero creer que es ella y no un sintetizador (cosa que está prohibida).
RUSIA: Canción aburrida. Puesta en escena original, nieve sobre el Telenor Arena de Oslo. Pero aunque poco, me gustó más en la semifinal. La parte hablada entre Peter Nalischt y su teclista bajó con respecto a la semifinal. Y la verdad que aunque yo puse en mi porra del martes que pasaría al sábado no fue por su calidad, sino por los apoyos que podría tener.
ARMENIA: Quien le iba a decir a Eva Rivas, y a su "hueso de albaricoque", que tras ella, y su flautista de 83 años, llegaría la futura ganadora del festival, siendo la delegación armenia una de las grandes favoritas. La puesta en escena en este caso estuvo bien, correcta, quizás un poco cargante en algunos momentos con el hombre del cantaro. Pero estuvo bien. Por cierto que Eva también salió descalza, como Sopho. La verda es que este año, ademas de baladas, muchas canciones llevaron un sello oriental bastante marcado que pareció no gustar tanto como se preveía.
ALEMANIA: Y la que, yo creo, que figuraba en muy pocas quinielas: llegó, cantó y venció. Guapísima Lena Meyer, de 18 años, con un vestuario un tanto retro (años 90). Y una canción que posiblemente por no salir de las semifinales se acabó haciendo con el triunfo. Interpretada sin ningún tipo de nervios, con una naturalidad pasmosa, una de las más justas vencedoras en los últimos Festivales, sin ninguna ostentación.
PORTUGAL: Cantando en portugués, como España en castellano, o Israel en hebreo, no se le podía augurar nada destacable. Balada muy bonita, sencilla pero agradable. Piano y voz al principio para ir creciendo poco a poco. Vestuario que no fue de mi gusto, pero no creo que fuese relevante al fin y al cabo. Demasiado estática Filipa Azevedo, cantando con micro de pie, se echó de menos que agarrase el micrófono y se moviese cantándole a la cámara. Y aunque lo hizo poco movimiento hubo. En cuanto a calidad musical, de 10. Voz perfecta y música más aún.
ISRAEL: Favorito de España, dijo Uribarri. Y mejor canción para la prensa. Israel presentó una balada melancólica, cantada en hebreo. Sin coreografía, pero con buena calidad vocal y musical. Aunque no fue de mi gusto, he de reconocer que fue una canción buena. Buena, pero no ganadora.
DIANAMARCA: Y llegó la favorita. El dúo danés salía, y salió demasiado crecido. La canción era muy buena, pero quizás por lo repetida que había sido. Y que la calidad vocal de sus intérpretes bajó de la semifinal del jueves a la final del sábado, condicionó de una manera notoria la canción danesa. Pero las cosas como son, el tema, no por eso dejó de ser bueno, para nada. Muy, muy bueno. Pero los tapados del festival se lo comieron con patatas, si se me permite la expresión.
ESPAÑA (segunda actuación): Daniel Diges empezó bien el tema, así como sus compañeros de escena. Aunque según avanzó la canción se notó que la voz del madrileño decayó de forma notoria, eso y que los nervios estaban a flor de piel, no dejó mostrar a España (y al mundo) de lo que los nuestros eran capaces. La segunda voz esta vez si entró en su momento. Pero el final de la canción no fue el que podíamos esperar, el tono agudo del final no pudo ser tan agudo como debía. Y en el anterior desgarro de voz tuvo que retomarlo por dos veces para coger aire. Eso si, sólo por repetir, por aguantar, y por todo lo que conlleva una segunda actuación: CHAPEAU!
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